Incongruencia del Centenario

¿Se imagina usted, amable lector, a un ateo organizando y
encabezando las fiestas navideñas y luego comulgando? Podría
suponerse que no es una persona congruente con lo que piensa,
dice y hace.
Pues bien, así sucede con la organización del Centenario de
la Revolución Mexicana. El establishment político, en
su afán de ganar votos, presupuestos y presencia pública, lleva
más de dos años atiborrando a la población de propaganda
alusiva a dicho suceso. Anuncios en camiones, obras públicas,
estatuas de bronce, traslado de cenizas, monedas acuñadas,
foros, y libros “especializados” son, entre otras
cosas, parte del mega-espectáculo ofrecido a un pueblo hundido
en crisis política y económica.
A la clase política de este país le sucede lo mismo que a
Francisco I. Madero, es decir, no entiende que los hombres
piensan en concreto. Por ejemplo, los zapatistas querían tierra
y –de acuerdo con el libro La Ideología de la
Revolución Mexicana de Arnaldo Córdova–, Madero les
ofreció libertad; o, en un discurso a los obreros en Orizaba
dijo que lo que necesitaban no era pan, sino libertad para
luchar por sus derechos. A decir de Córdova, Madero se quedó
sólo en el “reclamo democrático” y no logró
entender que el problema real de aquellos hombres era la
tierra. Así, nuestra deteriorada clase política muestra su
“espíritu revolucionario” mediante fiestas de
etiqueta y despilfarro, sin entender siquiera la dimensión del
problema agrario.
Resulta incongruente, pues, que esta elite tenga en la mira
dicha celebración porque sus acciones resultan totalmente
contrarias a la ideología revolucionaria. El hambre, la miseria
y la exclusión de los sectores campesinos son el resultado de
los programas institucionales vigentes. ¿Eso lo van a
celebrar?
O peor aún, ¿ellos van a encabezar la conmemoración? ¿Cómo
es posible? si ellos aplastan toda pretensión de reivindicar la
causa campesina (espíritu de la Revolución) pues no creen en
ella. Son, pues, como ateos comulgando.
cafebreria2009@gmail.com
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