Cinismo

Asunto de realidades, no de opiniones: liquidar a Luz y
Fuerza y desaparecer al SME para quebrar la mayor resistencia
organizada a los negocios privados en la industria eléctrica,
particularmente el de la llamada fibra óptica que la empresa
tiene disponible para la transmisión de imagen, voz y datos,
garantía de jugosas y rápidas ganancias.
Al demonio con la historia, las razones y la legalidad, con
la electricidad como servicio de interés público y con las
obligaciones de los funcionarios con la sociedad; lo principal
es el negocio y el enriquecimiento fácil al amparo del poder
público. La justificación del atropello corre por cuenta de la
televisión.
La ofensiva del régimen es a fondo y está desatada. Las
recientes declaraciones de Javier Lozano, secretario del
Trabajo, son de época. Con absoluta desfachatez da por muertos
a Luz y Fuerza y su sindicato, aunque -dice- no haya todavía
acta de defunción. Aprendiz de fascista, habla de decisiones
tomadas y de hechos consumados, al tiempo que amenaza a los
trabajadores que siguen la vía legal para defender sus
legítimos intereses.
Días antes, durante su accidentada comparecencia ante los
diputados, ese mismo señor garabateaba papelitos con la mirada
clavada en su pequeño entorno, sin atreverse a mirar a quienes
lo increpaban y cuestionaban. No pretendía debatir, su mejor
argumento era el del poder arbitrario, incontestable bajo su
lógica gerencial.
Al secretario Lozano le tocó, y parece gustarle, el papel de
taimado golpeador, aunque no es un caso aislado. Con la
complicidad del PRI y guiados por su ideología conservadora,
individualista y confesional, los gobernantes panistas utilizan
los cargos públicos para promover negocios privados de sus
jefes y allegados, convencidos de que su cultura privatizadora
y de emprendedores exitosos debe ser aceptada sin chistar por
un pueblo ignorante y manipulable.
Sin embargo la dignidad está en otra parte, movilizada y
sumando fuerzas…
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